Y no sé qué puedo hacer para que la noche deje de dolerme de una manera tan profunda. Me niego a olvidarte. Empezaría una conversación en la que solo dijese "te quiero te quiero te quiero te quiero" si no supiese que me despreciarías, que tú respuesta sería tan vacía de contenido como mi dignidad después. Se le puede dar la vuelta a un reloj pero nunca irá hacia atrás en el tiempo. La hipocresía me hubiese sido de más ayuda, dalo por seguro. Quizá con esto aprenda que no pensar siempre hizo más fácil el camino. Hay que tomarse las cosas con calma y mentir a la vida diciéndole que no te importa. No soporto la mentira. No soporto el dolor. A partir de este instante predicaré con el ejemplo. Haré de la noche mi acompañante, seré como ella, oscura y fría.
Tu voz, tus manos, la forma en como me mirabas... ¡Te echo de menos! ¿Qué pasa con eso? Yo no decido, simplemente ocurre. Eramos geniales cuando eramos. No entiendo lo que es dormir si no me abrazas.
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