... Te diré que lo has conseguido, tú ganas. Me has destruido. Aunque en mi opinión todos hemos perdido. (aunque sea la vergüenza)
Imagino que me recompondré pronto, eso dicen. Pero es como borrar una palabra escrita, siempre queda un leve rastro por mucho que aprietes, y también corres el riesgo de romper la hoja. Quizá sea mejor quemarla directamente y regalar las cenizas a cualquier transeúnte.
Menudo par de estúpidos. Ahora me doy cuenta. ¿Cómo pensar que saldría bien? Eramos solo palabras. No se puede domesticar a un gato. Magia. Cariño. Pasión. Fuego de cualquier clase, llamaradas diría yo. Comida china. Sonrisas. Abrazos. Amanecer. Anochecer. Atardecer. Confesiones. Escapadas y olor a curry. Y como no, la noche. La más temida. Aquella que se ha convertido en una apática desconocida que se niega a abrigarme de nuevo. El frío contra la calidez de una canción. La música y su hipócrita abrazo. Suena a risa empapada en llanto. Así suena mi noche.
Un placer haber dormido entre tus brazos.
Cómo me encanta lo que escribes. Te sigo.
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