miércoles, 26 de septiembre de 2012

Te echo de menos

Y no sé qué puedo hacer para que la noche deje de dolerme de una manera tan profunda. Me niego a olvidarte. Empezaría una conversación en la que solo dijese "te quiero te quiero te quiero te quiero" si no supiese que me despreciarías, que tú respuesta sería tan vacía de contenido como mi dignidad después. Se le puede dar la vuelta a un reloj pero nunca irá hacia atrás en el tiempo. La hipocresía me hubiese sido de más ayuda, dalo por seguro. Quizá con esto aprenda que no pensar siempre hizo más fácil el camino. Hay que tomarse las cosas con calma y mentir a la vida diciéndole que no te importa. No soporto la mentira. No soporto el dolor. A partir de este instante predicaré con el ejemplo. Haré de la noche mi acompañante, seré como ella, oscura y fría.

Tu voz, tus manos, la forma en como me mirabas... ¡Te echo de menos! ¿Qué pasa con eso? Yo no decido, simplemente ocurre. Eramos geniales cuando eramos. No entiendo lo que es dormir si no me abrazas.

domingo, 16 de septiembre de 2012

- Ahora que lo pienso, creo que nos precipitamos.
- ¿Al vacío?
- ¿Existe otra forma?

sábado, 15 de septiembre de 2012

Ordenando ideas

Soñé contigo la otra noche. Nos reencontrábamos y fingíamos que nada importaba. Después caían rayos, la luna engordaba y ahí acababa todo. Me he despertado llorando; el sol seguía entrando por la ventana. La típica culpa del borracho sobrio. Desorientación, arrepentimiento y promesas vacías sobra un cambio de vida. Una cosa es cierta, el alcohol nunca borra, sólo acentúa. Escribo igual que a los quince y es frustrante hasta límites insospechados. Siento que todo el mundo me odia y se rie amargamente de mi. Por eso me lamento por ellos. Por eso me siento mal después. Otro sitio nuevo que amar y ser odiada. No quiero ser, quiero seguir siendo. Llevo unos cuantos días andando a la pata coja y no paro de caerme. Es realmente difícil subir las cuestas cuando te falta una mitad. Y esta ciudad está llena de ellas. 

Te extraño amargamente. No vuelvas aunque te reclame a gritos, déjame sangrar. O cosamos nuestros ombligos, y acabemos con esto. Pero que acabe de una vez. Y que empiece todo de nuevo. 

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Si por casualidad me espiases...

... Te diré que lo has conseguido, tú ganas. Me has destruido. Aunque en mi opinión todos hemos perdido. (aunque sea la vergüenza)

Imagino que me recompondré pronto, eso dicen. Pero es como borrar una palabra escrita, siempre queda un leve rastro por mucho que aprietes, y también corres el riesgo de romper la hoja. Quizá sea mejor quemarla directamente y regalar las cenizas a cualquier transeúnte.

Menudo par de estúpidos. Ahora me doy cuenta. ¿Cómo pensar que saldría bien? Eramos solo palabras. No se puede domesticar a un gato. Magia. Cariño. Pasión. Fuego de cualquier clase, llamaradas diría yo. Comida china. Sonrisas. Abrazos. Amanecer. Anochecer. Atardecer. Confesiones. Escapadas y olor a curry. Y como no, la noche. La más temida. Aquella que se ha convertido en una apática desconocida que se niega a abrigarme de nuevo. El frío contra la calidez de una canción. La música y su hipócrita abrazo. Suena a risa empapada en llanto. Así suena mi noche.

Un placer haber dormido entre tus brazos.